miércoles, 31 de diciembre de 2014

¡Mis propósitos para el 2015...! Ueee

¡Buenas a todos y a todas, mis tentadores y tentadoras! ¿Qué día es hoy? Sí, hoy cada uno de nosotros nos vamos a comer las uvas (bueno, yo seguramente me atragantaré con ellas como cada año) y en nuestra cabeza haremos una lista de todos aquellos propósitos que tenemos para el año que entra.

De normal yo no me dedico a pensar en ello esta última noche del año porque tengo taaaantos, y todos son taaaaaan difíciles, que se me hace complicado. Sin embargo, ahora que se ha establecido un vínculo entre nosotros, he pensado compartirlos con vosotros y quizás después vosotros confeséis los vuestros y así yo ya no me sienta tan ridícula.

Pues bueno, vamos allá... Estos son mis propósitos para el 2015:

1) Dejar de fumar.

En realidad, yo lo había dejado hace un año. Y estaba orgullosa de ello. Como no tenía que estudiar ni tampoco exámenes, pues no lo necesitaba. Sin embargo, un día mi tentador llegó con un paquete a casa (sí, hay que echarle la culpa a él) y nada, me enganché otra vez.

ASÍ QUE A BEN BARNES (QUE PARA MÍ ES DIOS) PONGO POR TESTIGO QUE JAMÁS VOLVERÉ A FUMAR. Y que conste que esto no lo estoy escribiendo con un cigarro en la mano... Ejem. Tengo que aprovechar, ¿vale?

Lo siento, Ben... Sé que te puse a ti por testigo de que no volvería a fumar, pero es que tengo un plazo de entrega de la siguiente novela y... No me mires así... Oh, ¿qué dices? Que apague el cigarrillo y que te acompañe a la cama? Eh, sí, por supuesto... ¿Pero después habrá piti post-coital?


2) Engordar y, de paso, que me crezcan las tetis.

Normalmente todos ponen en su lista que tienen que perder esos 10 kilos que han cogido durante estas fechas tan señaladas. Seguramente yo también he cogido alguno, pero no los suficientes. Y NO, NO ME DIGÁIS QUE QUÉ SUERTE, JIJI, JAJA. Recordaréis el post aquel en el que os hablé que tenía aspecto de niña a mis 28 años. Pues seguimos así, en este mes no ha cambiado nada, y una necesita sus curvas para que, al menos, los obreros me puedan lanzar piropos sin que se sientan como unos pedófilos.
Y luego tenemos eso de que crezcan los pechitos. Si engordo se supone que sucederá, pero NUNCA ha pasado. Y una se cansa porque veamos, casi todas sus amigas tienen unos PECHOTEES (leer esto con la voz del Recio de La que se avecina) que lucen orgullosas con sus blusas con un botón desabrochado como de manera casual. Luego está la que, aunque se ponga un escote hasta el ombligo, no recibe ni una sola mirada (sí, esa soy yo, y os aseguro que, a veces, NECESITAS que un hombre pose sus ojos en tus tetas, coño ya). 
Quizá, algún día muy lejano, cuando sea rica (esperad, que ese es otro de mis propósitos) me ponga unos implantes mamarios.

Amiga de Elena: Pero nena, si tú antes llevabas el top que usabas para gimnasia de cuando tenías 13 años...
Elena: Nada, es que me he hecho mujer...
Amiga de Elena: ¿En serio no te has operado?
Elena: ¿Qué te hace pensar eso? 
Es que claro, siempre estuve en contra de eso, así que hay que disimular...


3) Ser menos mal hablada.

Una dice sus tacos. Y no, no son poquitos. Entiendo que aquellos que me habéis conocido y visto pensáis: "Oh, con ese aspecto tan angelical que tiene, con esa carita de bebé, esa vocecilla de princesa Disney... No es posible que hable mal". Pues estais completamente equivocados. Cuando abro la boca, parezco un camionero. Hasta mi madre y mi tentador me lo dicen. 
Así que tendré que sustituir esos feos vocablos por unos más hermosos y acabaré pareciendo una elegante dama de la Edad Media. Fantástico, seguro.

Esa es mi madre cuando me oye soltar perlitas por la boca.


4) No enamorarme de personajes literarios.

Venga, no me dejéis sola que todas las que estais leyendo este post habéis pasado por eso. En Facebook pertenezco a un grupo llamado "Zorras literarias". Y no me avergüenzo, que conste. ¿Que soy una perrilla literaria? Pues sí. Y es que encima escribo sobre hombres magníficos, y vivo con ellos la mayor parte del tiempo... (Bueno, ellos viven en mi imaginación, pero llega a ser taaaan real *Suspiro*). Luego acabo muy mal, en serio, llorando por los rincones al descubrir que esos hombres tan requeteestupendos, con cuerpos atléticos, cabello precioso, ojos del color del mar en tempestad, miembro viril de treinta centímetros (ups, ¿me he pasado, no?) con el que te empotra contra la pared (porque oigan, teniendo ese paquetón no se necesitan las manos, se mueve solo como un pulpo)... Pues que no existe, vamos.

"Oh, sí, Christian, dime eso que me pone tan burraca... Sí, mírame con esos ojos, sí..."
Amiga de Elena: Dijiste que no te ibas a enamorar de otro personaje literario.
"No, este aún forma parte de los anteriores..."


5) Comer menos comida basura.

Lo reconozco: me encanta. Si pudiera, subsistiría a base de pizzas, hamburguesas y cosas de esas. Y eso que cuando trabajé en el Mc Donald's (eeeh, sí, yooo, esta futura escritora famosaaaaa) lo aborrecí. Pero mirad, una deja ese trabajo y de repente le vuelven las ansias por esa comida a pesar de que sabe que NO es tan fantástica como la pintan. 
A partir de este año solo visitaré Mc Donald's, Burger King o Pollo Campero cuando tenga el síndrome premenstrual.

6) Tener más sexo.

Es que dicen que alivia tensiones y todo eso. Y una, que encima escribe sobre eso... Pues nada, hay que ponerlo en práctica. Quiero ser como esas protagonistas de las novelas que leo en las que copulan diez veces por noche, es decir que toca a polvo por hora... No, espera, por cuarenta y cinco minutos o así. Vamos, que da igual, que una se compra unas pilas Duracell y vamos bien (aunque supongo que andar como un vaquero al día siguiente es algo intrínseco a esa marcha...).

Tentador: Oye, Elena, ¿vienes ya? Que llevo esperándote cuarenta minutos y me estoy quedando frío...
Elena: No puedo, en serio. Se me acaba de ocurrir una nueva escena para el siguiente libro.
Tentador: Pues ven y la practicamos.
*Elena tecleando como una loca en pelotas.


7) No escuchar canciones tristes cuando YO ESTOY TRISTE.

Es algo inherente a la especie humana. El novio te deja, una amiga se cabrea contigo, tu padre no te deja salir, has suspendido un examen o, simplemente, se te ha roto la yema del huevo al tirarlo a la sartén, y tu mente automáticamente decide que necesita escuchar una canción triste. De hecho, la MÁS DEPRIMENTE QUE EXISTA.
Ya os digo que yo a veces me he tirado horas y horas escuchando listas de esas que te ponen en internet en plan: "Las cien canciones más tristes de la historia". Y no es nada sano, no, no. No dejéis que os digan lo contrario. Cuando estéis tristes, escuchad canciones alegres, coñe.

Ya basta, si escucho una vez más "With or without you" de U2, juro que me romperé la camisa como Camarón.

8) Dar más besos y abrazos.

Qué queréis que os diga... Yo no soy muy cariñosa que digamos. Eso de saludar a los amigos con abrazos efusivos y un beso tras otro no va conmigo. A mí me gusta estar a cinco metros de distancia, y eso cuando tengo un buen día. Claro, luego mi madre me dice que no la quiero.

9) Comprarme ropa interior sexi.

Ya sabéis de mi afición por las bragas de Hello Kitty. Es que a mí me gustan, joder (eeeh, que todavía no ha empezado el año. Aún me quedan horas para descargar todas las palabrotas que llevo dentro), y me gusta cómo me quedan. Pero sé que con 28 años no puedo andar por ahí con unas bragas de los Ositos Amorosos. ¿Qué pasaría si me caigo y las enseño? (Esto lo vengo pensando porque el año que viene tengo una boda, y tendré que hablar delante de todos... Y mi equilibrio no es el mejor cuando llevo tacones).
Lo que pasa es que no ayuda mucho que tu madre dos veces al año se presente en tu casa con una bolsa llena de bragas de corazoncitos, arcoiris, ositos, tortuguitas, y todos los -itas e -itos que se os ocurran. Y encima dos tallas pequeñas, lo menos.

10) Ser rica.

Este es muy difícil, lo sé, pero a mí me gusta soñar. Vosotros me diréis: si tienes salud y amor, el dinero no da la felicidad. ¡Pues perdonad que os contradiga! Desde que vi la película El lobo de Wall Street, decidí que quería copular rodeada de billetes tirados en la cama. Y DE BILLETES DE LOS GRANDES, DE ESOS DE QUINIENTOS QUE NUNCA VEO.

Lo siento, pero me digáis lo que me digáis, así se folla MEJOR.


En fin, tentadores y tentadoras... Hasta aquí mis diez propósitos del año. Creo que tengo más, pero con estos ya tengo una ardua tarea... 
¿Y vosotr@s? ¿Os animáis a dejarme los vuestros?
¡Un besazo enorme!

miércoles, 24 de diciembre de 2014

¡Feliz Navidad a todos!

Buenos días, tentadoras y tentadores. Esta noche es nochebuena (y mañana navidad...), así que os voy a dejar aquí un video de felicitación que ya compartí ayer en mi facebook. Espero que os guste el Cuento de Navidad... Y tan solo desearos que paséis unas fantásticas fiestas.

¡SED FELICES!


jueves, 18 de diciembre de 2014

Ya a la venta la segunda edición de TIÉNTAME I

Queridores y queridas tentadores y tentadoras...

Jamás habría pensado que esto podría suceder: en menos de un mes (porque ya sabéis que Tiéntame salió a la venta el 4 de noviembre) la primera edición se ha agotado. Pero no os preocupéis porque ahora ya tenéis a la venta, en todas las librerías, la segunda edición.

¡Vengaaa, a la librería y a regalar un libro por Navidad! Y qué mejor que sea TIÉNTAME ;)

Gracias por hacer posible este sueño.